PROVINCIA DE GALAPAGOS:
GALAPAGOS:
Galápagos, oficialmente Provincia de Galápagos, es una de las 24 provincias de la República del Ecuador, localizada en la región insular del país. Su capital es la ciudad de Puerto Baquerizo Moreno y su localidad más poblada es la ciudad de Puerto Ayora. Es el mayor centro turístico del Ecuador, así como también una de las reservas ecológicas más grandes e importantes del planeta. Con sus 26.640 habitantes, Galápagos es la provincia menos poblada del país, debido principalmente al afán de conservar al máximo la flora y fauna de la región.
Su territorio está formado por el Archipiélago de Colón, también conocido como "Islas Galápagos", de la cual adopta su nombre. En total son 22 islas y 107 islotes y rocas las que conforman el archipiélago.
Los territorios de la provincia de Galápagos fueron descubiertos durante la colonización española en 1535 por el Fray Tomás de Berlanga, aunque no se estableció una localidad en el archipiélago. Durante gran parte de la colonia, las islas sirvieron como escondites de piratas que saqueaban varias ciudades de América del Sur. Ecuador anexó las islas Galápagos el 12 de febrero de 1832, y la actual provincia fue creada el 18 de febrero de 1973.
Galápagos se encuentra dividida políticamente en 3 cantones. Las actividades principales de la provincia son el turismo debido a su calidad de reserva natural, y la pesca.
El archipiélago estuvo probablemente habitado mucho tiempo atrás: el explorador Thor Heyerdahl en 1963 informó que había encontrado restos arqueológicos de los incas y algunos objetos.
Las islas Galápagos fueron descubiertas por azar el 10 de marzo de 1535, cuando el religioso dominico Fray Tomás de Berlanga, entonces obispo de Panamá, se dirigía al Perú en cumplimiento de un encargo del monarca español, Carlos V, para arbitrar en una disputa entre Francisco Pizarro y sus subordinados luego de la conquista del imperio Inca. A causa de una calma chicha y las fuertes corrientes marinas, la nave del obispo fue arrastrada hasta las Galápagos. En la crónica de su aventura, dirigida desde Portoviejo al emperador Carlos V acerca del descubrimiento de las Islas Galápagos, Berlanga describía las inhóspitas condiciones prevalecientes en las desérticas islas, así como las gigantescas tortugas que las habitaban. También describió las iguanas marinas, los lobos marinos y muchos tipos de aves, recalcando la inusual mansedumbre de los animales.Los primeros mapas en incluir las islas fueron los preparados por Abraham Ortelius y Mercator alrededor de 1570. Las islas estaban descritas como "Insulae de los Galopegos" (Islas de las Tortugas).
Las Galápagos fueron utilizadas por piratas ingleses como escondite en sus viajes de pillaje a los galeones españoles que llevaban oro y plata de América hacia España. El primer pirata que se conoce visitó las islas fue Richard Hawkins, en 1593. Desde entonces hasta 1816 muchos piratas llegaron al archipiélago.
Alexander Selkirk, el hombre cuyas aventuras en las islas de Juan Fernández inspiraron a Daniel Defoe para escribir Robinson Crusoe, visitó las Galápagos en 1708 luego de que fuera rescatado de la isla Juan Fernández por el corsario Woodes Rogers. Rogers fue al archipiélago para reparar sus naves luego de saquear Guayaquil.
La primera misión científica que visitó las Galápagos fue la expedición Malaspina, una expedición española dirigida por Alejandro Malaspina, que llegó en 1790. Sin embargo, los registros de la expedición nunca llegaron a ser publicados. En 1793, James Collnet describió la flora y fauna de las islas y sugirió que podían ser utilizadas como base para los balleneros que operaban en el océano Pacífico. Collnet también dibujó las primeras cartas de navegación de las Galápagos. Los balleneros capturaron y sacrificaron miles de tortugas del archipiélago para extraer su aceite. Las tortugas podían sobrevivir por meses sin alimento ni bebida, por lo que se las transportaba en los barcos a manera de alacenas vivientes que al ser sacrificadas proveían proteína fresca a los marinos. La cacería de estas tortugas fue la causa de la gran disminución, y en algunos casos hasta la destrucción de ciertas razas de este quelonio. Junto con los balleneros, llegaron los cazadores de focas peleteras, lo cual llevó a las tortugas a un punto cercano a su extinción.


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